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La actitud postural y su manifestación a través de las incurvaciones vertebrales1 , constituyen un contenido a desarrollar desde el ámbito de la educación física. El niño y el adolescente se encuentran en una etapa de crecimiento donde todas las actividades físicas que realiza van a repercutir especialmente en su estructura corporal.

    Ya los autores Lapierre (1978) y Schede (1971), nos advierten de la influencia sobre la postura de un tono muscular y ligamentoso débil, en las estructuras de soporte; “…la fortaleza muscular en los niños hace que se defiendan mejor de las posturas incorrectas habitualmente adoptadas”.

    La actitud postural no solo viene condicionada por el tono muscular o fortaleza de los ligamentos y músculos erectores de la columna vertebral, sino también por la personalidad del ser humano, es lo que se ha venido en llamar el impulso psíquico. La depresión y el cansancio intelectual empeoran la imagen de la postura y, por el contrario, la alegría y el éxito la mejoran.

    La preocupación por la postura radica, en que las anomalías raquídeas constituyen una de las principales causas de consulta médica y absentismo laboral en los países industrializados en la edad adulta, por ello es importante poner más atención a las desviaciones raquídeas en las primeras edades así como en la adolescencia llevando a cabo, desde las sesiones de educación física un programas de prevención.

    El principal factor de riesgo de las desviaciones raquídeas en el niño y adolescente esta representado por el crecimiento y los hábitos, más particularmente durante el estirón puberal (6, 10, 24). Es en esta época de crecimiento cuando fisiológicamente se desarrolla una hiperlordosis lumbar con tendencia a hipercifosis dorsal. Si durante este período, la actividad física es fuente de movimientos repetidos del tronco en flexión, extensión y rotación, pueden aparecer lesiones características como desviaciones del raquis, lumbalgias, espondilolisis y espondilolistesis.

    El periodo de tiempo de los 10 a los 14 años es crítico, supone el paso de niño a adolescente. El trabajo muscular está condicionado por el alargamiento óseo del empuje prepuberal y puberal. Los músculos de los miembros inferiores y del tronco en particular, van a ser cortos para asumir el papel de estabilizadores y movilizadores de la pelvis. Así el fémur, el hueso más largo del organismo, va a alargarse proporcionalmente al resto de los segmentos y tronco, poniendo en tensión, la musculatura circundante, en particular el recto anterior y los isquitibiales (27).

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Principios básicos

    Los objetivos para un programa de prevención hemos de dirigirlos hacia una correcta estructura corporal y una higiene postural. La ergonómica realización de los gestos cotidianos que se repiten a lo largo del día estaría dentro del un programa básico, nosotros trataremos únicamente, el trabajo motriz de la actitud postural, la higiene postural la realizaremos en otra ocasión.

    Los principios básicos para la prevención, educación y reeducación postural, deben responder a unas necesidades propias e individuales de cada sujeto o grupo de sujetos por lo tanto cada grupo es diferente y nosotros únicamente ofrecemos unas líneas de actuación que se pueden adaptar a cada grupo.

    Lapierre propone tres principios esenciales en la actuación postural, más actual Cantó y Jiménez (1998) también los recoge, estos son: toma de conciencia corporal, potencia muscular y flexibilización muscular (cuadro 1). Los cuales se pueden desarrollar a través de tareas de características diferentes, como son: ejercicios en el agua, ejercicios de equilibrio…, que proponemos y comentamos a continuación (cuadro II)


Gráfico representativo de los objetivos de la actitud postural y
las actividades que los desarrollan de forma indistinta.
Señalamos con una flecha discontinua aquellos que son exclusivos.

1. Toma de conciencia corporal

    Se basa en saber cuales son los desequilibrios, dismetrías de la posición que se adopta, así como el conocimiento de la posición correcta tanto en estático como en movimiento.

    El aprendizaje de una posición corregida debe pasar por varias etapas desde el punto de vista cronológico (8):

  • Toma de conciencia corporal. Utilizando algunos de los diferentes métodos de valoración subjetiva2 , se buscan las asimetrías corporales, provocadas por las curvas del raquis que sobrepasan la normalidad fisiológica de la estructura corporal del niño.

  • Modelado y toma de conciencia de la posición correcta. Una vez que el niño o adolescente sabe cuales son sus asimetrías en la estructura corporal, se intenta corregirla a través de una serie de ejercicios, los cuales pueden ser obtenidos del grupo de “técnicas de gimnasias conscientes”, cuyo objetivo principal es el que nos ocupa. Entre los más efectivos destacamos (24):

    • Ejercicios de identificación utilizando el espejo.

    • Ejercicios de estiramiento buscando el alargamiento muscular. Germain parte de la teoría de que las fascias3 están retraídas e impiden el libre movimiento, favoreciendo actitudes posturales incorrectas (15).

    • Movimientos de retroversión y anteversión en diferentes posiciones: supino, prono, de pie, sentado. A través de los movimientos de la pelvis pretendemos estimular y normalizar los elementos miofascicos, en los cuales interviene el factor muscular y nervioso, y abrir nuevas conexiones neuromusculares que están en desuso.

    • Ejercicios posturales en el medio acuático.

  • Automatizar la posición corregida. Para conseguirlo es necesario un trabajo laborioso que exige una reprogramación neuromuscular de la posición actual hacia una posición fisiológicamente correcta. Esto es debido a que la permanencia corporal en una actitud incorrecta, tiende a hacer perder la conciencia de la movilidad de los segmentos implicados en una actitud correcta (24).

2. Potenciación muscular

    Los músculos de la columna vertebral tienen una función estabilizadora, producen el movimiento y protegen las estructuras más débiles del raquis, restringiendo la acción motriz dentro de unos límites seguros (8).

    La debilidad muscular más o menos localizada parece ser la causa de algunas de las anomalías posturales. Los grupos musculares, cuya falta de potencia puede impedir el establecimiento de reflejos posturales normales y su conservación a lo largo de las actividades, son fundamentalmente (4, 24, 32):

Músculos extensores de la columna

    Los músculos postvertebrales, situados por detrás del eje raquídeo, tienen un brazo de palanca corto por lo que su capacidad para estabilizar la columna es limitada; los más profundos son: los espinosos, transverso, dorsal largo, iliocostal que se insertan entre las apófisis espinosas y transversas su función principal es el mantenimiento o estabilización del raquis. Los medios: serrato menor posterior y superior. El superficial es el dorsal y su función principal es la del movimiento.

    El trabajo de potencia muscular de este grupo, se debe realizar con reservas, ya que en la mayoría de los casos, están demasiado acortados, debido al mantenimiento de la posición bípeda en las acciones diarias.

Músculos flexores de la columna

    Están situados por delante del eje raquídeo y son: el psoas iliaco, el oblicuo menor y mayor, los transversos y los rectos del abdomen.

    La tonificación de estos músculos erectores y flexores del raquis, le da rigidez al tronco y le protege contra los procesos que generan las deformaciones osteo-articulares. Para su desarrollo se pueden consultar diferentes libros y manuales que tratan el trabajo de fuerza muscular, teniendo siempre en cuenta el procedimiento de trabajo. Grotkasten aconseja lo siguiente (19):

Forma de trabajo

  • En la realización de los ejercicios en el suelo, no acentuar la concavidad posterior del raquis lumbar, por ejemplo, no elevando las piernas, el tronco y los brazos hasta el máximo, sino separarlas ligeramente del suelo.

  • Dirigir la acción hacía adelante o hacia atrás para reforzar el estiramiento de la columna.

  • Trabajo isométrico. Mantener la posición de 7 a 10 segundos (pudiéndose aumentar hasta 20´´).

  • Trabajo conducido. Los movimientos se realizan de forma lenta, manteniendo el control durante todo el ejercicio.

  • La cabeza considerarla como una prolongación de la columna, sin dejarla caer.

3. Flexibilidad articular y muscular

    La movilidad en el niño y adolescente, se ve determinada por el alargamiento óseo en desigualdad con el crecimiento muscular de los miembros inferiores y del tronco; con lo cual la flexibilidad se ve disminuida sobre todo en el periodo de tiempo de los 10 a los 14 años (2, 24, 27, 33).

    La falta de amplitud de ciertas articulaciones no permite la consecución de un equilibrio satisfactorio; las articulaciones cuya falta de libertad pude oponerse a un restablecimiento normal del equilibrio son: la articulación coxofemoral, articulaciones raquídeas (lumbares, dorsales y cervicales), y la glenohumeral con la consiguiente retracción del pectoral mayor (23, 25).

En el trabajo de flexibilidad hay que tener en cuenta que:

  • La rigidez ligera pueden ser flexibilizada con ejercicios de relajación, ya que estos disminuyen el tono de los músculos.

  • Las técnicas de trabajo para este fin son las acciones estáticas o modernas, asociadas a movimientos lentos y controlados que conducen al músculo hasta una posición de cierta tensión, para a continuación mantener el estiramiento durante un tiempo; se recomienda llegar a la posición y abandonarla lentamente, procurar relajarse y respirar de forma pausada.

Actividades que desarrollan los principios básicos

    Las actividades que a continuación se desarrollan, pretenden ampliar los recursos de trabajo dirigidos hacia la reeducación y educación de la actitud postural; aportando así una mayor motivación a través de la variación de estímulos, a la vez que se abre un abanico de posibilidades motrices.

a. Educación y trabajo respiratorio

    En el trabajo de la respiración hay que considerar el componente muscular. La mayoría de las veces las retracciones de los músculos que intervienen en la respiración tiene un papel decisivo y permanente, sobre los movimientos en general y la respiración en particular. Estos impiden que la respiración abdominal y toracica fluya en toda su capacidad, doblegándose a un patrón habitual de movimiento respiratorio que no es fácil de modificar (15).

    Algunas de las tareas que se pueden proponer son las siguientes:

  1. Ejercicios de movilidad diafragmática.

  2. Práctica de diferentes tipos de respiración: diafragmática, abdominal, clavicular.

  3. Trabajar ritmos respiratorios que requieran determinadas actividades o deportes: natación, expresiones de ira, rabia, tranquilidad.

  4. Técnicas de respiración yógica, el pranayama algunos de los ejercicios más destacados, consisten en un “juego” de inspiración y espiración a través del orificio derecho e izquierdo de la nariz tapándolos alternativamente y en diferentes tiempos y combinaciones.

  5. En el trabajo activo se debe insistir en las fases respiratorias y su mejor momento. La inspiración acompaña a los movimientos de alargamiento y fases de reposo en la ejecución de los ejercicios; la espiración, como trabajo activo, acompaña a la fase de esfuerzo del ejercicio, ya que obliga a contraer los músculos abdominales.

b. Trabajo de equilibrio

    A través de los ejercicios de equilibrio se busca la integración postural correcta en el esquema corporal4 . En la práctica de este trabajo interviene la estimulación de las sensaciones propioceptivas, las cuales favorecen la apertura de vías informativas a cerca de las posiciones adoptadas, muchas de ellas en desuso

    Yamamoto y Dubousset aconsejan este trabajo como estimulación de las vías propioceptivas (1, 12, 36). Algunas de las propuestas de trabajo son las siguientes:

  • Reduciendo la base de sustentación. Por ejemplo, sentado en un balón mantener el tronco recto.

  • Elevando el centro de gravedad y reduciendo la base de sustentación. Por ejemplo en una barra de equilibrio experimentar diferentes posiciones modificando los apoyos, flexionando el tronco,…etc.

  • Podemos aumentar el nivel perceptivo corporal en los ejercicios anteriores, suprimiendo el sentido de la vista.

c. Práctica deportiva

    La práctica deportiva se aconseja con reservas. En rehabilitación la prescripción deportiva va dirigida única y exclusivamente a aquellos deportes que movilizan diversos grupos musculares, como los colectivos: el baloncesto, voleibol…, y como individual: la natación. Están totalmente prohibidos los deportes de contacto como los deportes de lucha. También hay que tener en cuenta, en cada deporte, el carácter competitivo o recreativo lo cual lleva implícito el mayor o menor número de horas de práctica deportiva, además de la exigencia motriz (11, 12, 14, 30).

    Los deportes pueden ser un soporte dinámico, fuente de experiencias sensoriomotrices y posturales, las cuales permiten al niño entrar con placer en una actitud diferente. Sin embargo hay que tener en cuenta que el deporte no corrige la actitud postural de forma específica (17).

    Uno de los deportes que se aconseja para la educación y reeducación postural es el tiro con arco. En el Complexe Métropolitain de Réhabilitation de Konstancin, desde hace muchos años, el tiro con arco aparece siempre en los programas de rehabilitación de la escoliosis y cifosis, junto con ejercicios individuales y de programas de natación. Los resultados demuestran que el tiro con arco dirigido por un instructor cualificado en este deporte es una influencia positiva, sobre la postura (25).

    Majoch, S., afirma que el tiro con arco es un buen ejercicio simétrico para los músculos enderezadores del tronco y los músculos que unen los omoplatos, confirmado a través de 10 años de estudios con electromiogramas. Sin embargo han existido muchas negativas hacia la práctica de este deporte como rehabilitador para las desviaciones del raquis.

d. Actividades acuáticas

    El cuerpo humano en el agua está sometido a una serie de leyes particulares (empuje hidrostático de Arquímedes, presión hidrostática, resistencia del agua,…) que hacen de él un ámbito especialmente rico para el trabajo de educación postural.

Influencia del agua sobre el sistema sensorial:

  • Estimulación exteroceptiva. Receptores Táctiles: La estimulación de los receptores táctiles refuerzan la percepción de la piel y permiten una mejor apreciación del esquema corporal. Receptores Visuales, se ven alterados cuando el sujeto mira debajo del agua o al fondo de la piscina.

  • Sensibilidad propioceptiva. Los receptores vestibulares y de los músculos, tendones y articulaciones nos informan sobre la posición relativa de los segmentos corporales y sobre la velocidad del movimiento y la acción en sí. Los receptores propioceptivos son solicitados de forma diferente permitiendo así una reprogramación neuromuscular. La percepción del esquema corporal es más constante debido a la búsqueda del equilibrio y la coordinación de los movimientos en el agua (1).

    El agua va a proporcionar un nuevo sistema de representación, por ello las informaciones propioceptivas esencialmente subjetivas en el universo acuático deberán estar asociadas a las informaciones exteroceptivas, antes de ser utilizadas de forma inconsciente.

Propuesta de trabajo en el agua (16):

  1. Aprendizaje de una posición correcta del tronco en el agua. Se realiza bajo la mirada vigilante del profesor, el cual corrige de forma permanente la posición con ayudas manuales y las propuestas verbales precisas.

  2. La adopción de la posición supina y prona sobre las planchas, de pie, en el fondo de la piscina. Se aumenta la dificultad incorporando movimientos de la extremidad superior e inferior.

  3. Trabajo muscular de forma dinámica. Se utiliza las resistencias hidrodinámicas y las turbulencias del agua. La intensidad del esfuerzo varía siguiendo la superficie enfrentada al desplazamiento del cuerpo o de los miembros y de la rapidez de ejecución del movimiento. Como material podemos utilizar las palmas, planchas, abrazaderas de plomo, las cuales ofrecen una gran resistencia a los desplazamientos de los miembros superiores e inferiores, constituyendo una progresión en estos ejercicios.

  4. Trabajo muscular de forma estática. Estimula los músculos del tronco (abdominales, espinoso, retroversores y anteversores de la pelvis, fijadores de los omoplatos), los cuales trabajan de forma isométrica permanentemente a fin de mantener el equilibrio del tronco en una posición corregida, la cual ha sido enseñada anteriormente en el gimnasio. La disminución de la densidad de diversos segmentos corporales con material de flotación, pueden ser utilizados para facilitar el movimiento, o ponerle una resistencia y así hacerlo más enérgico, ayudando al fortalecimiento muscular.

    La tonificación muscular en el agua se trabaja esencialmente de forma global, ya que es imposible trabajar analíticamente un grupo muscular específico sin que intervengan otros grupos musculares; en los desplazamientos del cuerpo en el agua o de un segmento existe un trabajo muscular dinámico del que realiza el movimiento e isométrico de los músculos que mantienen el cuerpo.

    El elemento esencial de este trabajo posturo-motriz es la progresión. La utilización de factores espaciales: amplitud del movimiento, variación de la dirección, utilización de material de flotación y lastre,…; factores temporales: frecuencia de ejecución, ritmo de movimiento….

Notas

 

  • Hiperlordosis. Exageración de la curva cervical (superior a 50º) y lumbar (superior a 60º) fisiológica.
    Hipercifosis. Exageración de la curva dorsal fisiológica (ángulo de Cobb, superior a 40º) de convexidad posterior. La espondilolisis es un defecto anatómico en la continuidad de la pars interarticularis la deficiencia puede ser unilateral o bilateral con separación o ensanchamiento de cualquiera de las pars interarticularis.
    La espondilolistesis es un deslizamiento hacia delante de una vértebra sobre otra. El origen de esta palabra procede del griego “spondylos” que significa vértebra y “olistesis” que significa deslizamiento.

  • Los métodos de valoración subjetiva consisten en examinar la morfología de la persona con la ayuda de los sentidos, estos son más rápidos y prácticos para su utilización en el “campo” que los métodos objetivos. Su finalidad es detectar el desequilibrio postural, suministrar información para la orientación de la reeducación, y permitir el control de la evolución corporal (16).

  • Las fascias son membranas de tejido conjuntivo que constituyen las envolturas y, o, conexiones entre los órganos y músculos.

  • Entendemos por Esquema Corporal: la adaptación automática de las partes esqueléticas, a la tensión y relajación de los músculos necesarios para mantener una posición (Frostig-Maslow). La organización de las sensaciones relativas al propio cuerpo en relación con los datos del mundo exterior (Le Boulch).

 

FUENTE: http://www.efdeportes.com/efd60/postura.htm

 

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