Gym people working out

Llega la Navidad y con ella un período de vacaciones que para muchos se alargará hasta entrado el nuevo año. Pero descansar no tiene que convertirse en sinónimo de sedentarismo e inactividad, sobre todo porque la ingesta calórica aumenta considerablemente.

Como comenta Gonçalo Ramos, entrenador personal, “lo mejor que se puede hacer durante estas vacaciones es seguir ejercitándonos como lo hemos estado haciendo durante el año. Mantener nuestra rutina de ejercicios o modificarla ligeramente nos puede beneficiar bastante en determinados aspectos”.

Entre los motivos que argumenta el técnico deportivo para no abandonar el gimnasio en Navidad se encuentran los siguientes:

Balancear el consumo energético

Aunque en Navidades se pretenda comer lo justo y necesario, lo cierto es que todo el mundo acaba ingiriendo muchas más calorías de lo normal debido a la cantidad de platos grasos, salados, dulces y bebidas alcohólicas que están presentes en la mesa durante estas fechas. “Seguir realizando una actividad física diaria”, explica Gonçalo, “permitirá que quememos con más facilidad esas calorías de más ya que nuestro metabolismo, después del ejercicio, seguirá estando activo”.

Eliminar más fácilmente toxinas

Aunque las vacaciones sean cortas, la vida sedentaria y pasiva hace que se acumulen toxinas así como líquidos en nuestro organismo. “Ya que durante estos días es prácticamente imposible llevar una dieta sana y equilibrada que es lo único que nos permitiría limitar las toxinas en el cuerpo, lo más práctico y recomendable es eliminarlas a través de la actividad física”, argumenta Ramos.

Recuperar todo lo que se ha podido hacer antes

Las semanas previas a la Navidad suelen trastocar horarios y rutinas y provocar que no se vaya al gimnasio con la misma asiduidad. Como comenta Gonçalo, “Estas fechas son perfectas para retomar la práctica que hemos podido dejar abandonada los días previos. Contamos con más tiempo libre y además estamos mucho más descansados”.

Aumentar la intensidad

Derivado de lo anterior, bajar el ritmo diario laboral permite que el organismo sufra de menor estrés y, como consecuencia, no disperse tanto su energía. “La época navideña”, argumenta Ramos, “puede servirnos para incrementar la intensidad de nuestra práctica deportiva. Si hemos estado bajo mínimos, seguramente notaremos como nuestras reservas energéticas son mayores y, por tanto, seremos capaces de rendir mucho más. Esto se puede traducir, por ejemplo, en hacer más ejercicios de fuerza o resistencia”.

Variar la actividad

Las vacaciones también pueden ser un excelente momento para aparcar temporalmente el entrenamiento habitual que se ha estado realizando durante los meses previos y sustituirlo por otro. “Si hasta ese momento hemos estado centrados en mejorar nuestra fuerza y resistencia”, explica Gonçalo, “durante las navidades podemos compensarlo realizando otro tipo de actividades que nos pueden ayudar a mejorar otras capacidades como, por ejemplo, realizando estiramientos o haciendo más ejercicio cardiovascular”.

No perder tono muscular

Una persona que no lleve un entrenamiento casi diario y deje de ir al gimnasio durante aproximadamente quince días puede perder parte de lo que ha conseguido durante todo el año. “A partir de la segunda semana es cuando realmente empiezan a verse los primeros efectos por no realizar ejercicio. Por tanto, para evitarlo siempre se recomienda no abandonar la práctica en Navidad”, concluye.

FUENTE: http://www.cmdsport.com/fitness/

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