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La publicación de que una nueva asociación mundial de natación se pondrá en marcha en los próximos meses apenas ha tenido repercusión en los medios de comunicación. Creada con la intención de reemplazar a la FINA, la Asociación Mundial de Natación (World Swimming Association) tiene por delante un largo y espinoso camino. La meta es tomar las riendas de la natación mundial; sólo de la natación, desvinculando al resto de especialidades integradas en la FINA: waterpolo, saltos y sincronizada (nada ha trascendido de las aguas abiertas). En una fase aún incipiente, los promotores de la WSA (en sus siglas en inglés) han anunciado que en los próximos meses presentarán su decálogo.

La WSA ha sido impulsada por la asociación mundial de entrenadores (WSCA en inglés) y su homóloga americana, la ASCA, como respuesta a las políticas de la FINA, cuyo presidente es el uruguayo Julio César Maglione, de 79 años, quien aspira a la reelección. Una serie de medidas tomadas en los últimos meses han acelerado el divorcio entre las asociaciones de entrenadores antes citadas y la FINA. En el fondo, lo de siempre: falta de transparencia y respuestas a temas cruciales como el dopaje. Falta saber qué opinan las federaciones nacionales con mayor peso en la FINA, órgano de gobierno de la natación mundial desde 1908 y que tampoco se ha pronunciado sobre el nacimiento de la WSA.

En medio del mar de interrogantes abierto, la Asociación Mundial de Natación tiene un muro que derribar ante sí. La FINA está reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI) como la entidad reguladora de los cinco deportes que la componen, todos ellos olímpicos. De qué manera van a romper esta unión es uno de los grandes desafíos que afronta la WSA, cuyos promotores consideran que la clave está en los nadadores, a quienes la FINA apenas destina un 5% de su presupuesto. La WSA aboga por incrementar considerablemente los ingresos de los mejores nadadores mundiales, acortando el abismo que separa a la natación de otros deportes como el tenis o el golf. ¿Cómo? No se sabe aún, pero el apoyo de los mejores nadadores es crucial para romper el estado actual de las cosas, según la WSA. El futuro pasa por el profesionalismo.

La cuerda ha comenzado a tensarse.

FUENTE: http://www.natacion.com

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