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Los pies sostienen la totalidad del peso corporal y permiten la movilidad locomotora. Sin embargo, y pese a esa relevancia física, quedan a menudo olvidados y relegados a un segundo plano en lo que a cuidados se refiere.

Un calzado inadecuado, el mal secado al salir de la ducha y la falta de hidratación provocan que nuestros pies presenten todo tipo de problemas que, si disfrutaran de atenciones más intensas, no poseerían.

Callos, durezas u hongos son, en este sentido, las alteraciones más comunes que sufren las personas en los pies como consecuencia de malas acciones que podrían evitarse.

Hidratar la piel de los pies casa día, incidiendo en la planta y los talones, donde a menudo aparecen grietas y surcos debido a esa falta de hidratación dérmica y a que son las zonas más expuestas a cuartearse y perder la tersura. Al respecto, y si la dermis está excesivamente seca, lo ideal es aplicar un bálsamo corporal graso o unas gotitas de aceite antes de dormir para que el líquido penetre bien durante el sueño y la piel se regenere.

Esa ausencia de hidratación es una de las principales causas de la aparición de callos, que comienzan siendo casi imperceptibles pero que, si no se tratan y se cuidan, suponen un problema que puede agravarse hasta el punto de que supongan un problema al andar y calzarse.

También para tratar las durezas y zonas secas, se puede acudir a la conocida piedra pómez, cuya fricción con la piel actúa como si tratara de una lija, una característica por la que debe hacerse hincapié en talones, zonas laterales y los dedos de los pies, si hacemos esto 2 o 3 veces por semana y los hidratamos diariamente, reduciremos las durezas y mejoraremos la calidad de los pies.

Sin embargo, y más allá de los cuidados básicos, visitar al menos una vez al mes o cada dos a la esteticista o al podólogo es necesario para mantener nuestros pies sanos y bien cuidados, una necesidad más imperante para los diabéticos, que siempre deberían visitar al especialista, ya que sus pies tienen una estructura diferente y que necesita mayores cuidados.

Sara Monar, esteticista de URBAN SPA

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