montessorifranquicias

Hace tiempo que tengo claro que la escuela tradicional hace aguas, que está obsoleta, que ya no sirve. Hace tiempo también que leo sobre alternativas, sobre diferentes pedagogías, y siempre aparecen con fuerza dos nombres: Waldorf y Montessori. Hoy vamos a hablar de la pedagogía Montessori, de qué es realmente, de qué bases tiene y de por qué puede ser una buena alternativa para aquellos que no crean en la escuela actual.

Primero tengo que decir que la pedagogía Montessori tiene más de 100 años de historia y no es para nada una nueva moda o un invento moderno. Podríamos decir que surgió casi a la par que la escuela que hoy está extendida en casi todos los países, que no es nada nuevo, pero sí muy diferente a lo que finalmente acabó implantándose. Para entender bien esta pedagogía habría que saber quién fue María Montessori. Desde que en el año 1900 se abrió la primera escuela Montessori hasta que en en los años 30 los fascistas lo vetaron y prohibieron, esta pedagogía se extendió por todo el mundo con bastante éxito. La prohibición del método en Alemania y Austria hizo que fuera perdiendo fuelle y así hasta nuestros días. En la actualidad hay aproximadamente 22.000 escuelas Montessori por todo el mundo, pero sigue considerándose algo “alternativo”.

La base de la pedagogía Montessori es la observación. En las escuelas Montessori se preparan ambientes, espacios, para invitar a los niños a participar, mientras que los guías (no se habla de maestros ni de profesores) observan cómo se maneja el niño, pero sin intervenir. La clave está en intervenir lo menos posible en el propio descubrimiento y aprendizaje del niño. Los niños aprenden solos, lo único que necesitan es un ambiente que propicie ese aprendizaje. El niño aprende a hablar porque sus padres y la gente de su alrededor habla y aprende a andar porque ve que los demás lo hacen. Así ocurre con todo lo demás. La clave, como hemos dicho, está en no intervenir. El adulto no decide qué hacen los niños, sino que son los propios niños los que deciden en todo momento qué hacer. Aprenden por su propia voluntad, sin tener que estar esperando que el adulto le diga qué hacer.

Montessori considera que es fundamental propiciar la autonomía en un espacio con libertad y responsabilidad. Sin embargo, no se trata de que el niño haga lo que quiera y ya está. Hay ciertos límites, que se basan en el principio de que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro. Los ambientes Montessori son relajados y existe el derecho a equivocarse. Lo que importa no es el resultado, sino el camino que hacemos para conseguir algo. Por eso, en las escuelas Montessori no hay notas, no hay calificaciones, sino simplemente un seguimiento.

Hay muchísimos materiales diferentes, de los que ya hablaremos en otra ocasión, diseñados específicamente para la pedagogía Montessori. Y una cosa bastante curiosa es que en las escuelas solo hay un material de cada tipo. Esto se hace así a propósito para que los niños aprendan a respetar al otro, aprendan que todo tiene su tiempo. Solamente se puede coger un material si está en su sitio, es decir, si no lo está usando otro niño. En Montessori consideran que unas reglas mínimas son necesarias porque la no regla puede crear inseguridad en los niños. Por eso hay tres reglas básicas: los materiales se cojen de las estanterías y se vuelven a dejar en su lugar cuando se termina de usarlos, no se corre en el aula y se habla bajito.

Una aula Montessori cualquiera

La educación Montessori puede empezar desde que el niño es un bebé y termina cuando cumple los 18 años. La división es la siguiente:

  • 0-3 años: Casa cuna
  • 3-6 años: Casa de niños
  • 6-9 años: Taller I
  • 9-12 años: Taller II
  • 12-15 años: Taller III
  • 15-18 años: Taller IV

En las escuelas Montessori, los niños se distribuyen en grupos de tres edades diferentes. Es decir, los niños de 3, 4 y 5 años van a la misma aula; los niños de 6, 7 y 8 años también a una misma aula y así sucesivamente. El objetivo de esta división es propiciar el aprendizaje entre los compañeros, que se autoestimulan entre ellos. Los niños con necesidades específicas pueden integrarse perfectamente en un aula Montessori, pues cada niño tiene su propio camino y aprende según sus necesidades. De hecho, la pedagogía Montessori empezó destinada a los niños con retrasos en el desarrollo.

Las escuelas Montessori tienen ambientes diferentes según las áreas:

-Área de la Vida Práctica: cosas que pueden hacer en casa, del día a día, como exprimir naranjas, cortar, planchar, etc.

-Área de la Vida Sensorial: estimulación del olfato, oído, vista…

-Área del Lenguaje: libros, letras, etc.

-Área de las Matemáticas

-Área del Arte

-Área de la Ciencia

-Área “espiritual”: recogimiento interior, tranquilidad, etc.

La rutina de una aula Montessori va a depender de la escuela, pero en general se propicia mucho el juego libre y el juego en el exterior del aula y se trabaja en grupos con la propuesta de talleres concretos. Los materiales son de madera y prácticamente no se utiliza el plástico. Suele haber dos guías por salón (aula). Los guías, a diferencia de los maestros y profesores tradicionales, no quieren tener el poder, fomentan la libertad del niño y apoyan desde la humildad. Normalmente hay entre 20 y 25 niños por aula, un número bastante razonable si tenemos en cuenta que cada niño aprende de forma autónoma, que el guía no tiene que dirigir, sino que está para ayudar solo cuando el niño se lo pide.

{Toda esta información ha sido extraída de una charla que dio Colette (guía Montessori en Coín, Málaga) en una jornada sobre pedagogía Montessori organizada por la Asociación Montessori Málaga.}

Vídeo explicativo sobre la pedagogía Montessori desde la óptica de un padre

FUENTE: http://www.airesdecambio.com/

Aula Montessori en Santander

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