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Y a partir de los 50 años, es el deporte que aporta mayores beneficios.

Nadie duda que la actividad física es una de las mejores maneras de mantenerse joven y saludable. La natación es uno de los deportes que más contribuye a este cometido, permitiéndonos ejercitar todos los músculos del cuerpo. Sucede que mientras se encuentra sumergido en el agua, el peso de nuestro cuerpo se reduce notablemente. Esto favorece claramente la actividad del sistema cardiorrespiratorio y muscular.

Al lograr que el cuerpo adquiera mayor movilidad y elasticidad dentro del agua, la natación se convierte en un deporte altamente indicado para las personas que sufren obesidad, problema de columna, o necesitan realizar rehabilitación cardíaca y motriz.

Asimismo, sirve para descargar energías y como actividad descontracturante. La estimulación de todos los músculos corporales que tiene cabida durante el nado constituye también un tratamiento de carácter preventivo para nuestros cuerpo.

La natación reduce el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, estimulando la circulación sanguínea y ayudando a mantener una presión arterial estable. Por otra parte, genera una mayor resistencia cardiopulmonar.

Pero los beneficios no terminan aquí: la práctica del nado fortalece además los tejidos articulares, previniendo posibles lesiones, y provoca la eliminación de distintas secreciones bronquiales.

Para aquellas personas afectadas por diferentes enfermedades de carácter muscular y óseo, la práctica de la natación, teniendo en cuenta el acondicionamiento apropiado de las temperaturas del agua y del ambiente, permite obtener un mayor bienestar corporal y una mejora calidad de vida.

Los médicos coinciden en que la natación es no solo el deporte más saludable sino el más inocuo y el que aporta los mayores beneficios. La lista de sus bonanzas es espectacular:
– Trabajamos y fortalecemos la mayoría de los músculos potenciando los de las extremidades y espalda.
– Nos protege contra la artrosis y contracturas musculares.
– Potencia el músculo cardíaco.
– Estabiliza la tensión arterial.
– Estimula la circulación sanguínea.
– Controla los niveles de colesterol y glucosa.
– Mejora la capacidad respiratoria.
– Fortalece los tejidos articulares.
– Combate la obesidad.
– Alivia el estrés y disminuye la ansiedad y los síntomas depresivos.
– Nos protege de los efectos negativos de exceso de calor.
– Favorece la autoestima y el desarrollo psicomotor.
– Es el deporte menos lesivo, el agua actúa como una almohadilla protectora de nuestro cuerpo.

La natación es recomendable a cualquier edad y beneficia a enfermos del corazón, diabéticos, personas con problemas de espalda y artrosis. Y la frecuencia ideal es de 2 a 3 veces por semana durante todo el año, a razón de media hora cada sesión.

FUENTE: El Balcón

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