natación embarazadas

Realizar actividad física en el agua durante el embarazo y tras el parto mejora la salud de la madre, la capacidad motora del bebé y su rapidez de reacción

El embarazo, y posterior parto, es una de las etapas más importantes en la vida de la mujer. Pero esta fase trae consigo también muchos y variados cambios, tanto físicos como emocionales. Afrontarlos con la ayuda de profesionales es el objetivo del programa Embarazo Sano+, que apuesta por el bienestar físico y emocional tanto de la madre como del bebé en el medio acuático. No se trata solo de la mujer y su hijo; se necesita la implicación del padre. Así lo han asegurado Elena Güemes, pediatra del Servicio Cántabro de Salud (SCS) en el centro de salud de Soto de la Marina, y Concepción Ceballos, ginecóloga del Hospital Marqués de Valdecilla y profesora asociada de la Facultad de Medicina.

“Es en el agua donde la mujer embarazada mejor puede llevar a cabo la actividad física, evitando posibles lesiones. Y es también el agua donde el recién nacido puede mejorar sus habilidades motoras y su capacidad de reacción frente a las dificultades”, sostienen las especialistas.

“La estimulación acuática del bebé ayuda en la adquisición de pasos en el desarrollo, como la sedestación -mantenerse sentado de forma autónoma- o el gateo, entre otros, gracias tanto a la posibilidad de ejercitar los músculos con mayor movilidad como a los materiales y actividades realizadas con la ayuda de monitores expertos. Al mismo tiempo se refuerzan los lazos afectivos entre el lactante y sus padres, lo que amplía las posibilidades de interacción”, afirma Güemes, al referirse al programa de salud Embarazo Sano+,
puesto en marcha por Marisma Wellness Center, de Santander. Partidaria de que el contacto del niño con el agua, siempre que fuera posible,”sea una cosa de dos, es decir, una actividad compartida al mismo tiempo por el padre y la madre, junto al pequeño”, la pediatra advierte de que, como bien recuerda la OMS, “la salud y la nutrición de las madres, antes y durante el embarazo, y la alimentación del niño durante los primeros meses son importantes para prevenir enfermedades no transmisibles durante la vida. Por ello, antes de tratar de alcanzar los niveles recomendados de actividad física, sea en la piscina o en otro escenario, es preciso consultar con un médico”, señala Güemes, que recomienda en sus consultas programas de este tipo.

Güemes resalta el objetivo de este programa que, a su juicio, recoge los aspectos y necesidades propias del “estado más importante de la mujer durante su vida adulta, el embarazo, el posparto y su correcta recuperación. Además, el bebé se desenvuelve muy bien en el medio acuático, fruto de los meses que ha permanecido flotando en el líquido amniótico durante la etapa de desarrollo fetal”, ha precisado. El programa Embarazo Sano+ va mucho más allá e incluye ocho apartados diferenciados que cubren variadas necesidades cronológicas, que están recomendadas tanto por el gabinete médico de este centro deportivo como por ginecólogos y pediatras externos. La primera de ellas es la Actividad Acuática para Embarazadas, que puede comenzarse a partir del tercer mes. “La mejor manera para prepararse para el parto es mantenerse activa físicamente durante el embarazo, y el agua es el medio ideal, y la mejor manera para ayudar a una pronta recuperación”, subraya Ceballos. Otros programas incluyen la realización de masajes especiales -uno o dos a la semana- en las zonas afectadas por el embarazo, reactivando la circulación y relajando la musculatura; reuniones de grupo con otras mujeres que también han sido madres recientemente; y ejercicios especiales para recuperar el suelo pélvico, porque entre el 6 y el 29 por ciento de las mujeres después de haber dado a luz refirieren incontinencia urinaria.

ACTIVIDAD ACUÁTICA Las dos expertas consideran esencial que exista un punto de encuentro entre los nuevos padres y el bebé, en un medio como el agua, donde pueden disfrutar plenamente, moverse con relativa libertad y hacer actividad física. Según Güemes, “hay evidencia científica que demuestra la persistencia de hábitos de ejercicio en la edad adulta si se han establecido de forma temprana en la infancia y es que ¡nunca es demasiado pronto para ser activo! Es tarea de los padres facilitar un entorno seguro y promover la práctica de ejercicio físico, que debería realizarse de forma familiar al menos un día a la semana”. Asimismo, tomando las recomendaciones de las Guías Canadienses para Actividad Física de 0 a 4 años y del panel de expertos de las Guías Integradas para la Salud y la Reducción del Riesgo Cardiovascular en Niños y Adolescentes, “los lactantes -hasta, aproximadamente, un año de edad- deben realizar actividad física varias veces al día, disminuyendo al máximo los periodos de inactividad en las horas en que permanecen despiertos, y acumulando de forma ideal un mínimo de 180 minutos”.

FUENTE: dmredaccion@diariomedico.com

 

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